Empezamos una review más
entrando en un recuerdo. En unas instalaciones donde Hannibal será apresado.
Por primera vez vemos al Doctor Childon, y Will y Jack son convocados por el
asesinato de una enfermera en el hospital psiquiátrico de máxima seguridad.
¿Por qué ellos? Porque el hecho de que el doctor Gideon ha asesinado a una
enfermera de la misma forma que el destripador de Cheseapeake. Childon se comporta
de forma incluso casi mejor que en sus otras encarnaciones… Elegancia pero a la
vez avaricia y desidia. El ser el jefe de una cárcel para locos le hace creerse
un Dios. So pena de ser nada más que un Ícaro en descenso.
Después de la
introducción vemos la escena de “comprensión” de Graham. Que esta sea completa,
sin el típico momento zen para asimilar el asesinato, nos mete de lleno en ese
miedo que tiene el propio asesor por que le guste matar.
Dos años
después tenemos a Crawford reclutando a otra Starling, joven agente novata para capturar al doctor
Gideon, al parecer el destripador. Altamente preparada, pero inexperta en el
trabajo de campo. Sabemos que será carne de cañón.
Que el
silencio de los corderos sentó un preferente con las imágenes de Johnathan
Demme nadie lo puede dudar, quizás eso sea lo primero que nos hace ver esta
serie, descubrir el mundo, que aunque sea cronológicamente en la historia
anterior a las andanzas de Starling, seguimos viendo a Jodie Foster hablar en
aquellas celdas acristaladas con un perfecto caníbal con rostro de Sir. Por
eso, no podemos culparnos que cada escena nos recuerde a la cinta de Demme y
tengamos que comprar o nos sintamos en la obligación de meternos dentro de la
historia sin desprestigiar lo ya contado. Como si hubiéramos sido infieles a
nuestra pareja.
El
interrogatorio por parte de Will y Alana de forma separada, se monta casi
conjunta dando como resultado que los dos lleguen a conclusión sobre que
parecen que alguien desea que el doctor Gideon sea el Destripador… Esto nos
lleva de nuevo a sospechas que Lecter juega con muchas cartas. Interesante
sería que al final no fuera el titiritero maestro de todos. Cliffhanger
sorprendente, sin dudarlo.
Crawford
por su parte de nuevo usa al psiquiatra como confesor, la enfermedad de su
esposa, y los hechos que le ocurrieron a Miriam, su recluta, le están
carcomiendo. Es tremendo ver como en el pasado Jack aprende sobre el
Destripador pero también le cuenta sus sentimientos al mismo hombre que le
atosiga.
En la sala de autopsias,
Will advierte que la enfermera ha sido asesinada con un mismo patrón que el
Destripador pero no tiene su esencia. Hace que comprendamos el juego, la visión
que ostenta este asesor ante la forma de comportarse de un asesino. Su poder le
hace ir más allá, ver algo que nadie puede ver y sopesarlo. El juguete perfecto
de Lecter. Puede comprender el «arte» que desprende los asesinatos de Hannibal.
Esa noche,
Crawford duerme apaciblemente, se ha descargado cual confesor con Lecter y
este, seguro, aprovecha para meter el dedo en la llaga. Jack, es despertado por
una llamada y en ella se escucha a Miriam. Estamos en el presente, lo sabemos
porque las escenas con la joven no son en blanco y negro. Por la mañana nadie
ha registrado ningún tipo de llamada y convenientemente su mujer no estaba en
la cama con él. Lecter es muy listo, ha usado toda la información, (al menos
pretendemos o nos hacen creer que es Hannibal el que está moviendo todas las
fichas para su disfrute) de las reuniones con la mujer de Crawford y así como
un perfecto ajedrecista mover cada pieza por el tablero. La llamada consigue
desestabilizar más a Will y dejar en tela de juicio a Crawford pero a la vez
también cerciora a los investigadores que Gideon es otro peón más.
Crawford necesita mover
ficha y esta lo consigue intentando enfurecer al Destripador; lo conseguirán
pactando sin saberlo con el mismo diablo: Freddie Lounds y su tabloide online.
Como buena reportera la pelirroja después de algunas palabras como un buen
juego de tenis, acepta el tener acceso a Gideon y así catapultar su carrera.
¿El efecto en Lecter? Un leve tic mientras lee la página web. Pero mientras
tanto Jack visita él solo a Gideon para comentarle el porqué se convierte ahora
en un personaje tan comunicativo. Recibe otra de las llamadas de Miriam esta
vez desde su casa colocándole en un punto donde hay pruebas físicas que
atestiguan que Lass está viva. En el pasado, la joven es enviada en la búsqueda
de información del Destripador algo que como sabemos le va a traer algunos
problemas.
Lecter,
como buen anfitrión, siempre invita a comer en su casa, esas «delicias» que
prepara. Esta vez tenemos a la doctora Bloom y el doctor Childon, receptor de
algunas de las puyas emblemáticas del caníbal a su futuro captor. Me encanta lo
que hace con las uvas. En la velada discuten sobre las posibilidades del doctor
Gideon ante represión de recuerdos y el carácter de maltratador o moldeador
para sus fines del director del hospital se empieza a palpar. Cada vez
comprendemos la alta relación de Hannibal con la comida, la cocina para el
mismo en un arte, tanto la forma de preparar los platos, como la habitación en
sí, casi es un confesionario donde poder ser o al menos quitarme media máscara.
Consiguió convencer a Abigail, habló con Will, se destapa de alguna forma con
Childon…
La última llamada de
Miriam les lleva a un observatorio, para encontrar el brazo de una persona
junto a una nota “Lo ves?” Reza en ella. El juego de esta semana no ha estado
entorno a un Will cada vez más cayendo en el pozo sin fondo. Y ante la caída de
Jack, vuelve las formas consoladoras de una buena copa junto a Lecter. La
máscara se levanta para el artista y como una linda tragedia griega la
comicidad o el bien, Hannibal se preocupa por su amigo, siente que su vida se
derrumbe con la enfermedad de su esposa y con el descubrimiento del cadáver de
Miriam, pero sobre todo podemos ver como Crawford se derrumba de una forma que
solo lo puede hacer con alguien que le guardará el secreto y Lecter comprueba
su juego. Pero aun así, el caníbal se comporta como algo más que un devorador
de carne humana. A pesar de saber que él estuvo hablando con la joven Less,
Lecter desea obtener la apreciación sobre el comportamiento de Miriam. Hannibal
no solo puede llegar a devorar la carne con un extremo paladar, sino que como
un agujero en la arena necesita ser rellenado con las experiencias de otros.
Los minutos finales, nos
traen la primera escena donde, al menos, si vemos a un Lecter depredador;
mientras va en busca de unos diarios detallados para la joven Miriam que ha
venido a consultarle, y dándose cuenta del potencial que ha tenido esta
descubriéndole. Lecter recuerda ante el fuego, su encuentro con una de las
primeras jóvenes que le cautivaran, tomando un sorbo con su hieratismo en el
rostro, paladea el recuerdo de ese cabo suelto; un error por el cual se ha
disculpado de alguna forma ante Crawford y que viendo este final, en el juego
milimetrado y casuístico de Lecter era más un intento de alegría por un momento
para el agente del FBI que un mero juego. Si es que al final Lecter va a ser un
filántropo y todo.






